
Hace ya un mes más o menos, me llegó una noticia que nunca voy a olvidar. Ellos, estaban viajando por Latinoamérica, y yo vagando en mi casa preguntándome que voy a hacer este día, noche, semana, mes, año, etc. Resulta que me desperté aquel lunes demasiado tarde, podríamos estar diciendo que fueron las cinco de la tarde más o menos y yo recién estaba abriendo los ojos y pensando que iba a desayunar. A los dos días después fui a la facultad, y me encuentro con mi jefe de cuerda de coro sentado y leyendo una partitura, cuyo titulo era: Santa María de Iquique, composición Luis Advis, arreglo para coro mixto por Jean Bernard y Guy Foutcaud, adaptación Patricio Wang.
Yo le pregunto a mi jefe el porqué estaba leyéndola, y el me dice pacíficamente y sin ningún problema, que esta, es la próxima obra que vamos a estudiar con el coro. Yo sin palabras, me veo boquiabierto, y le exijo una explicación la respecto, mi jefe me dice que el 16 de diciembre del presente año, vamos a presentar la cantata con le grupo Quilapayún, y que aquel grupo viene en camino, que dentro de dos semanas llegaran a ensayar con nosotros.
Los ensayos:
Bueno como es de esperar el día del primer ensayo con el grupo de coro, yo llegué atrasado por diez minutos. Entro y veo a 50 personas dentro de la sala vocalizando con la maestra Silvia Sandoval. (Eso si tengo que dejar claro que el coro somos un grupo de mas o menos 16 personas, entonces ustedes me podrán entender que quede atontado al ver tanta gente y además gente buena). Yo entro a la sala y me acomodo en un rincón, veo a todos los jóvenes, viejos, adultos, niños, etc. Abro mi libro y comienzo a cantar.
De ahí en adelante no falté a ningún ensayo y todos esos fueron entretenidos, interesantes, activos, productivos y placenteros. Cada detalle que nos daba la Maestra era un sentimiento encontrado que tengo con la obra, cada negra, corchea, silencio, cada palabra, frase, cada minuto, segundo, cada canción, relato, cada punto vista en la obra me hacia reflejarme en ella misma, sin duda esta es una de las experiencias mas grandes que he tenido.
Pasaban los días y se contaban las horas para la llegada del primer ensayo con los Quilas, hasta que llegó, y creo que estábamos todos nerviosos o ansiosos de empezar la vocalización y así comenzar en el ensayo, los Quilas llegaron con sus instrumentos y se instalaron en la planta baja de la sala elefante, mientras que nosotros estábamos en los escalones frente a ellos, la relatora era una actriz chilena cuyo nombre no lo recuerdo, pero lo que si tengo bien pegado en mi memoria es su voz acogedora y apacible, se afinaron los instrumentos medio tono mas bajo, contamos hasta tres y empezó la función.
Al terminar la Función con la palabra clave “lograr” extendida en una nota larga, y al ver a la maestra indicarnos el silencio, fue cuando viaje en el tiempo y me acorde de mi presentación de cuarto medio de la cantata, a cargo del profesor Carlos Calderón, y me dije, lo acabo de lograr estoy satisfecho, soy feliz. Sentí que me iba a poner a llorar, aquella nota larga seguía sonando en formas de palpitas, y no quería que terminara el ensayo, pero bueno todo llega a su fin, y no lo olvidaré.
Tengo que dejar claro que hace ya dos años presente la cantata como voz principal junto a Pedro Puga, y en acompañamiento de todos nuestros compañeros entre flautas, guitarras, teclado, bajo, charango, director, etc. Creo que todos los que estuvimos ahí esa noche, se nos es imposible olvidarla y nos marco para siempre como una buena despedida de nuestro ex colegio. Ahora yo en el año 2007 se me dio la posibilidad de cantarla de nuevo junto a los mismos Quilas, y por eso mismo ya hoy en día la cantata no es para mi una simple cantata si no que ya es una parte de mi.